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Rinitis en niños mayores de 2 años

La rinitis es una de las condiciones crónicas más comunes en la infancia. Aunque suele confundirse con un resfriado persistente, se trata de una enfermedad distinta, con causas, patrones y manejo propios. Conocerla permite identificarla a tiempo, reducir su impacto en la vida diaria del niño y saber cuándo acudir al médico.

¿Qué es la rinitis?

La rinitis es la inflamación de la mucosa que recubre el interior de la nariz. En la infancia, la forma más frecuente es la rinitis alérgica: una reacción del sistema de defensas del cuerpo frente a sustancias que normalmente no representan un peligro, como el polvo, el polen, el moho o la caspa de los animales. Esta reacción hace que la nariz produzca más moco, se inflame y pique, dando lugar a los síntomas característicos de la enfermedad1.

Los especialistas clasifican la rinitis alérgica según la duración de los síntomas: se denomina intermitente cuando aparece menos de 4 días a la semana o por menos de 4 semanas seguidas, y persistente cuando ocurre más de 4 días a la semana durante 4 semanas o más1. También existe una forma no alérgica, menos frecuente en la infancia, relacionada con irritantes ambientales o cambios de temperatura, que puede producir síntomas similares sin que exista de por medio una reacción alérgica2.

¿Qué tan frecuente es?

La rinitis alérgica es considerada la enfermedad crónica más común en la población infantil a nivel mundial y afecta a cerca de 1 de cada 6 personas3. El Estudio Internacional de Asma y Alergias en la Infancia (ISAAC), que evaluó a niños en decenas de países, encontró una prevalencia muy variable entre naciones: desde 1,5 % en Irán hasta 39,7 % en Nigeria4.

En América Latina, una encuesta realizada en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú y Venezuela, en niños y adultos con diagnóstico previo de rinitis o alergia nasal, encontró que la congestión nasal era el síntoma más frecuente y molesto, con un impacto negativo sobre el sueño y la productividad de quienes la padecen5.

En Colombia, un estudio realizado en seis ciudades encontró que la prevalencia de rinitis alérgica en la población general es del 22,6 %, siendo más alta entre los 12 y 18 años (28,1 %), con las cifras más elevadas en Bucaramanga (31,2 %) y Medellín (28,2 %).6 Un estudio posterior en escolares de Cartagena confirmó que esta ciudad se ubica entre las cinco con mayor proporción de personas afectadas por rinitis alérgica en el país7. En zonas rurales, en cambio, la prevalencia reportada en escolares fue menor (11,49 %), lo que sugiere diferencias asociadas al entorno urbano o rural8.

Según un análisis del Ministerio de Salud y Protección Social sobre enfermedades crónicas de las vías respiratorias superiores en Colombia entre 2009 y 2014, la rinitis alérgica fue responsable del 61,34 % del total de atenciones por estas condiciones, con tasas más altas en los menores de 20 años. Los departamentos con las tasas de atención más elevadas fueron Antioquia, Bogotá, Boyacá, Nariño, Risaralda y Santander9.

Síntomas

Los síntomas típicos de la rinitis en la infancia incluyen10:

  • Congestión u obstrucción nasal
  • Rinorrea (secreción nasal, generalmente clara)
  • Estornudos frecuentes, a veces en salvas de cinco a diez seguidos
  • Picazón (prurito) en la nariz, el paladar o los ojos
  • Ojos rojos, llorosos o con picazón (conjuntivitis alérgica asociada)

Además, existen señales físicas que los padres y cuidadores pueden observar en niños con rinitis persistente10:

  • El llamado “saludo alérgico”: un pliegue transversal en la punta de la nariz, causado por el hábito de frotarla repetidamente hacia arriba.
  • Ojeras oscuras (“ojeras alérgicas”), producidas por la congestión de pequeños vasos sanguíneos bajo los ojos.
  • Pliegues marcados bajo los párpados inferiores (líneas de Dennie-Morgan).
  • En casos de larga evolución, cambios en la forma del paladar y la mordida, asociados a la respiración prolongada por la boca.

Los síntomas suelen ser más intensos en las primeras horas de la mañana y pueden empeorar en interiores, cuando el desencadenante es un alérgeno como los ácaros o el moho, o al aire libre, cuando se trata de polen10.

Consecuencias de una rinitis no controlada

Aunque a menudo se percibe como una molestia menor, la rinitis mal controlada en niños puede tener consecuencias importantes:

  • Alteración del sueño: la congestión nasal dificulta la respiración nocturna y puede producir ronquido, sueño fragmentado y somnolencia diurna10.
  • Rendimiento escolar: la falta de sueño reparador y la dificultad para concentrarse pueden afectar la atención, la memoria y el desempeño académico del niño, incluso cuando asiste normalmente a clases10.
  • Otitis media: la congestión nasal puede afectar el funcionamiento de la trompa de Eustaquio, el conducto que conecta la nariz con el oído medio, aumentando el riesgo de infecciones de oído recurrentes10.
  • Asma: la rinitis alérgica y el asma están estrechamente relacionadas; se calcula que entre el 70 % y el 90 % de los niños con asma alérgica también tienen rinitis, y una rinitis no controlada puede dificultar el control del asma11.
  • Calidad de vida: en conjunto, estos efectos pueden traducirse en irritabilidad y menor participación en actividades sociales y deportivas10.

En Colombia, aunque aún no existen estimaciones directas del costo específico de la rinitis alérgica en la infancia, el análisis del Ministerio de Salud citado anteriormente confirma que esta es la enfermedad crónica de vías respiratorias superiores con mayor número de atenciones en el sistema de salud, particularmente en menores de 20 años9.

Medidas preventivas en el hogar

No siempre es posible evitar por completo la aparición de la rinitis alérgica, ya que influyen factores genéticos que no se pueden modificar3. Sin embargo, existen medidas ambientales que pueden ayudar a reducir la exposición a los alérgenos más comunes y, con ello, disminuir la frecuencia o intensidad de los síntomas en el hogar. Es importante señalar que la evidencia científica sobre el efecto de estas medidas aplicadas de forma aislada es limitada12. Por esta razón, deben entenderse como un complemento del manejo indicado por el médico tratante, y no como un sustituto de este.

Frente a los ácaros del polvo doméstico (una de las causas más frecuentes de síntomas perennes):

  • Lavar semanalmente la ropa de cama en agua caliente, alrededor de 60 °C, para eliminar los ácaros13.
  • Usar fundas antiacáros en colchones y almohadas13.
  • Evitar alfombras y tapetes en la habitación del niño o, si no es posible retirarlos, aspirarlos con frecuencia utilizando una aspiradora con filtro HEPA14.
  • Mantener la humedad relativa del hogar entre 30 % y 50 %, ya que los ácaros se desarrollan mejor en ambientes húmedos y calurosos14.
  • Evitar el uso de humidificadores, pues pueden favorecer la proliferación de ácaros14.
  • Ventilar los dormitorios a diario y, cuando sea posible, exponer colchones y almohadas al sol13.

Frente a otros desencadenantes frecuentes en el hogar:

  • Evitar la exposición al humo de cigarrillo dentro de la vivienda y en el vehículo10.
  • Mantener a las mascotas fuera de la habitación del niño si se ha identificado que sus alérgenos empeoran los síntomas, sin que esto implique necesariamente retirarlas del hogar3.
  • Controlar la humedad y ventilar los espacios para reducir la aparición de moho10.
  • Limitar el uso de productos de limpieza con fragancias intensas o aerosoles, que pueden irritar la mucosa nasal10.

Estas medidas no reemplazan la valoración médica: el pediatra o el alergólogo son quienes deben confirmar el diagnóstico, identificar los alérgenos específicos del niño cuando sea necesario y definir, junto con la familia, el plan de manejo más adecuado para cada caso. Las decisiones sobre tratamiento farmacológico deben estar siempre indicadas por el médico tratante3.

¿Cuándo consultar al médico?

Se recomienda buscar valoración médica cuando el niño presenta síntomas nasales frecuentes o persistentes que interfieren con el sueño, el rendimiento escolar o las actividades cotidianas; cuando los síntomas no mejoran con las medidas generales; o cuando aparecen signos de complicaciones como dolor de oído, fiebre, dolor facial o secreción nasal con mal olor10. Un diagnóstico y manejo oportunos ayudan a mejorar la calidad de vida del niño y a prevenir complicaciones a largo plazo.

Referencias

  1. Brożek JL, et al. Allergic rhinitis and its impact on asthma (ARIA) guidelines—2016 revision. J Allergy Clin Immunol. 2017;140(4):950-958.
  2. Hospital Universitario San Ignacio. Recomendaciones para el control de los síntomas de rinitis alérgica o irritativa. Accessed August 20, 2026.
    https://www.husi.org.co/documents/10180/21191036/RECOME~1.PDF/18416f9b-afec-449f-ac15-e81a420cd954
  3. Alzate JC, et al. Posicionamiento terapéutico para el tratamiento farmacológico de rinitis alérgica. Posicionamiento Terapéutico No. 2 de 2022 (Resumen Ejecutivo). Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud (IETS) y Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia; 2022. Accessed August 20, 2026.
    https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/VP/RBC/ipt-rinitis-alergica-resumen-2022.pdf
  4. Asher MI, et al; ISAAC Phase Three Study Group. Worldwide time trends in the prevalence of symptoms of asthma, allergic rhinoconjunctivitis, and eczema in childhood: ISAAC Phases One and Three repeat multicountry cross-sectional surveys. Lancet. 2006;368(9537):733-743.
  5. Neffen H, et al. Nasal allergies in the Latin American population: results from the Allergies in Latin America survey. Allergy Asthma Proc. 2010;31(suppl 1):S9-S27.
  6. Dennis R, et al. Asthma and other allergic conditions in Colombia: a study in 6 cities. Ann Allergy Asthma Immunol. 2004;93(6):568-574.
  7. Miranda Machado PA, Hoyos Sánchez BC. Prevalencia de diagnóstico clínico y tratamiento de la rinitis alérgica según las guías ARIA 2010 en la población escolar de la ciudad de Cartagena-Colombia. Iatreia. 2013;26(3 suppl):S32.
  8. Moreno-López S, et al. Prevalence and associated factors of allergic diseases in school children and adolescents aged 6-7 and 13-14 years from two rural areas in Colombia. Allergol Immunopathol (Madr). 2021;49(3):153–161.
  9. Organización Panamericana de la Salud, Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia. Morbi-mortalidad de las Enfermedades Respiratorias Crónicas, Colombia 2005-2013. Ministerio de Salud y Protección Social; 2016. Accessed August 20, 2026.
    https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/VS/PP/ENT/morbimortalidad-enfer-resp-cronica-2017.pdf
  10. Mora-Diaz C, et al. Asociación Colombiana de Otorrinolaringología (ACORL): Guía para el diagnóstico y el tratamiento de la rinitis alérgica. Acta de Otorrinolaringología & Cirugía de Cabeza y Cuello. 2024;52(3):377-400.
  11. Colegio Mexicano de Pediatras Especialistas en Inmunología Clínica y Alergia (COMPEDIA). Rinitis alérgica: Guía para diagnóstico y tratamiento. Accessed August 20, 2026.
    https://compedia.org.mx/rinitis-alergica-2/
  12. Nurmatov U, et al. House dust mite avoidance measures for perennial allergic rhinitis: an updated Cochrane systematic review. Allergy. 2012;67(2):158-165.
  13. Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP). Cómo Reducir los Ácaros en Casa y Mejorar la Alergia Respiratoria. SEICAP. Accessed August 20, 2026.
    https://seicap.es/como-reducir-los-acaros-en-casa-y-mejorar-la-alergia-respiratoria/
  14. American Academy of Pediatrics. Control del ácaro del polvo: consejos para los padres. HealthyChildren.org. Accessed August 20, 2026.
    https://www.healthychildren.org/Spanish/health-issues/conditions/allergies-asthma/Paginas/Dust-Mite-Control.aspx

Este documento tiene fines educativos e informativos dirigidos a la comunidad general y no reemplaza la consulta médica. Cualquier decisión diagnóstica o de tratamiento debe ser evaluada por el médico tratante del niño.